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Plutón en Capricornio

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Plutón en Capricornio

Plutón es el planeta que más tarda en transitar por todo el Zodíaco: más o menos unos 245 años. Durante el último tránsito de Plutón en Capricornio, surgieron nuevos conceptos de gobierno, como por ejemplo la Declaración de Independencia de los EE.UU; se establecieron los conceptos básicos para la democracia occidental y se formularon los derechos y libertades del hombre, fue en el año 1776.

Plutón –en la mitología griega- reina sobre los muertos condenados en las regiones subterráneas, su función es regenerar las naturalezas corrompidas de los humanos que descienden a su reino. Regenera cambiando las estructuras por dentro, permitiendo al individuo darse cuenta de sus errores. Su fuerza trabaja en aquello que está muerto dentro de nosotros a fin de activarlo y ponerlo en estado de trabajar, regenera y activa órganos o estados que tuvieron su utilidad en el pasado y que ahora están como dormidos. En ese sentido, podría activar los órganos de percepción que nos permitan aprehender la nueva organización de la sociedad. Pero para que estos órganos puedan empezar a funcionar, primero es preciso limpiar las tuberías de todo el chapapote emocional y mental que contienen.

Capricornio es un signo de Tierra, ligado a la materia, contiene la semilla de todas las edificaciones materiales, entendiendo como materiales tanto las construcciones físicas (casas, ciudades) como las instituciones sociales, los grandes estamentos de la sociedad (la Iglesia, las monarquías, los gobiernos). Es el signo de los arquitectos, ingenieros y constructores, de los directores generales y lideres en general. En el cuerpo humano, está relacionado con los huesos, con el esqueleto, Plutón ha de aportarnos pues la fuerza necesaria para establecer un nuevo armazón, tanto en nosotros mismos como en la sociedad, sacando de nuestro interior la sabiduría dormida.

Ha de promover el derrumbe de todas las estructuras de poder basadas en la vieja energía, en la exaltación del ego personal, en el interés de determinadas oligarquías, en detrimento del interés general. Promoverá el nacimiento de una nueva raza de líderes, más cercanos a la idea que Platón tenía de ellos, en el sentido de que tendrían que ser modelos de austeridad, seriedad y sabiduría para que el pueblo los imitara. Los grandes líderes ya no serán los que deseen tener seguidores, sino los que sean capaces de formar a otros líderes.

La vieja energía es la que nos lleva a buscar las respuestas en el exterior, a adorar dioses exteriores, a priorizar el “hacer” sobre el “ser”. A niveles prácticos, la vieja energía puede llevarnos a temer por nuestra seguridad económica o profesional, a no querer acometer nueva empresas ni nuevos desafíos. A nivel emocional, la vieja energía puede llevarnos a temer la pérdida de una relación, a sentir celos, posesividad, apego. A nivel mental, puede inducirnos a temer la entrada de nuevas ideas que desestabilicen nuestro edificio conceptual.

A nivel espiritual, puede llevarnos a temer la liberación del fuego de nuestro núcleo divino, en cual caso ese fuego empezará a crear cortocircuitos en nuestra psique.
Plutón nos invita pues a realizar una gigantesca disolución egoica, tanto en lo interno como en lo externo (me refiero a gigantescas estructuras que fueron pensadas para exaltar el ego de sus creadores).

Plutón indica que ha llegado la hora de pasar de un nivel de conciencia a otro más elevado y crea las condiciones necesarias para la transmutación. Cuanto más dominada está la conciencia por viejas estructuras, más duras son estas condiciones, cuanta más resistencia opongamos a la fuerza plutoniana, más traumático resultará su tránsito. En cambio, si bajamos voluntariamente a los dominios de Hades (nombre griego de Plutón), es decir a nuestros infiernos particulares, (lo que los cabalistas nombran las esferas qlifóticas) y tomamos conciencia de su contenido, proponiéndonos dejarlo todo como una patena, evitaremos que ese infierno se manifieste en el exterior.

Plutón, a través de sus tránsitos, puede producir la desintegración psicomental de una personalidad o de toda una cultura, es la fuerza que puede impulsarnos a dar un salto cuántico hacia una nueva realidad, hacia una nueva dimensión del ser. Se dice del electrón que experimenta un salto cuántico cuando pasa de un nivel de energía a otro, dentro de un átomo, mediante la emisión o absorción de un fotón. Un salto cuántico es un impulso desde un determinado nivel de funcionamiento hasta otro superior.

En términos metafísicos, estaríamos hablando de ascensión, toda la humanidad está invitada a vivir este proceso, que significa un aumento en la velocidad atómica de la materia e incluso en los niveles sub-atómicos. Dicha ascensión se producirá a raíz de la liberación de las ataduras materiales y emocionales de la tercera dimensión que han aprisionado a la humanidad durante miles de años. La ascensión es el cambio vibratorio molecular y de conciencia de la corriente de vida total de un ser humano, mediante la exposición y recepción de la luz divina.

Plutón producirá la liberación de viejos paradigmas, como por ejemplo considerar que lo que llamamos vida es un subproducto de la química de procesos materiales. O como la visión atomística del mundo que lo convierte todo en entidades separadas, aisladas e independientes.


De momento, el paso de Plutón por Capricornio será como un aviso, será como sacar la tarjeta amarilla. Plutón no acepta un no por respuesta, sólo hay una opción: responder al cambio, oponerse a él es una pérdida de tiempo. Trabajar conscientemente con esta energía hará que resulte más fácil la transformación ya que no se tendrá que soportar la presión de hechos externos que fuercen el proceso, no es recomendable ser una víctima inconsciente de los procesos vitales, coparticipar con ellos es mucho más provechoso y saludable. Siempre que transita por un signo, Plutón produce una liberación de energía del inconsciente, esto estimula recuerdos dormidos, olvidados o reprimidos. Hace que se resquebrajen las máscaras sociales, y que se caigan los velos e ilusiones.”

Como conclusión, podríamos recordar la última frase del Corán : ¡Qué tragedia que el hombre tenga que morir antes de despertar!, pero modificándola: ¡Qué maravilla que el hombre pueda despertar después de haber “muerto”.

Bibliografía: La Dimensión Galáctica de la Astrología de Dane Rudhyar; La Ascensión del Fénix, de Haydn Paul. Tercer Curso de Astrología Cabalística, Kabaleb.

 

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